He llegado…

¿Alguna vez han partido a un viaje sin saber exactamente cuándo llegarían a su destino?

Pues si han leído mi blog durante los años que llevo escribiendo se darán cuenta que en realidad esta es “mi bitácora de viaje” que he decidido compartir con ustedes con la idea de que mis experiencias de alguna forma les apoyen a vivir las suyas. De este viaje si algo he aprendido es la importancia de compartir, así, por el mero gusto de hacerlo y sin esperar nunca nada a cambio.

Como en cualquier viaje, no todo han sido senderos rectos. También he tenido que sortear sinuosos pasajes en los que he experimentado dolor, sufrimiento, soledad y desolación. Hoy, le agradezco a la vida dichas experiencias porque he aprendido algo invaluable: a fortalecerme. No endurecerme, que es diferente.

Para evitar el “endurecimiento” que en muchas ocasiones estas experiencias pueden provocar, he tenido que aprender a darles un espacio en mi vida y reconocerlas cómo parte inherente a ella. El budismo dice que “el dolor forma parte de la vida”, por lo que lo más sensato es aprender a darle su espacio para que de el emerja el aprendizaje. En otras palabras, aceptar todo tal y como es. Al aceptar las cosas tal y como son necesariamente me ha llevado a no rechazar absolutamente nada, por difícil que resulte hacerlo . Sería como rechazarme, al final, soy producto de mis experiencias y elecciones.

Y toco un punto vital: las elecciones. Nada de lo que me ha sucedido es del todo inesperado. He decidido, en ocasiones forma hábil y en otras torpe; pero al final siempre he decidido. No me percibo para nada como “víctima de las circunstancias”, por el contrario he aprendido a elegir, y sobre todo a elegir sólo lo que le hace bien a mi vida en el aquí y ahora. Recuperar mi sensación de vivir el aquí y ahora es otro resultado de este viaje. Estoy comprometido con abrazar cada instante de esta fugaz vida, venga como venga.

He redescubierto a un “nuevo ser” en este mismo cuerpo. Un “nuevo ser” que se acepta y ama como nunca antes lo había hecho y que por lo tanto, sabe exactamente poner el limite a los otros. Si me amo; me aman…punto.

Mi sensación de separación con los otros se ha vuelto aún mas tenue, y mi búsqueda de la trascendencia en mi existencia (de forma espiritual y terrenal) se ha reafirmado. Me he aventurado a ir mucho más allá de mi anterior zona de confort. Me percibo aún más como alguien “inacabado y en constante actualización”, por supuesto, busco que mis actualizaciones sean constructivas.

Y bueno, la “cereza de pastel” ha sido descubrir que hay más como yo. Si, siempre he sabido que hay más como yo, no me considero egolatra o “único” en el sentido arrogante de la palabra. Pero, la vida me ha mostrado que efectivamente hay quien “habla el mismo lenguaje que yo”. Y dentro de ese pequeño grupo de personas, está una que ha venido a personificar la enseñanza que a la vida aún le faltaba mostrarme. Y esa enseñanza es: el verdadero significado de la palabra amar. Un amor libre, en calma y absolutamente pleno. Hoy a ti mujer que con tu luz haz logrado iluminar nuevos senderos te digo gracias, te amo y será un placer recorrer de tu mano los senderos rectos o sinuosos que la vida nos ponga. Este encuentro me recordó a un breve post anterior, los invito a leerlo por primera ocasión o nuevamente.

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Y bueno…así ha sido este viaje. Un viaje que no se detiene y que deseo continúe por mucho tiempo; y mucho más ahora que lo vivo pleno conmigo, satisfecho con los limites en mi relación con los demás y acompañado por seres increíbles.

Así que…¡a viajar amigos! Los abrazo