Cierra todo con amor e inicia con amor

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Hace unas semanas platicaba con una amiga cómo era curioso el fenómeno del fin de año donde aunque el tiempo “no se corta” para dar paso al año nuevo, hay una sensación interna en todos nosotros de que efectivamente “algo se acaba”.

Puedo pensar que esto sucede porque internamente estamos formados por ciclos (físicos y mentales); algo dentro de nosotros “sabe” que las cosas verdaderamente tienen un inicio y un final. No me refiero a esa frase de autoayuda que a veces nos decimos, en realidad pareciera como si algo muy interno supiera que genuinamente todo es un ciclo.

Hoy no quiero escribirles sobre lo que es un ciclo y todo eso (para ello dejaré otro post), sino llevarlos a reflexionar sobre cómo culminan este ciclo 2016 e inician el 2017. Para ello les propongo estas preguntas:

  • ¿Qué amé de mi vida este año?
  • ¿Qué me gustaría mejorar para el año nuevo?
  • ¿Qué aprendí de las experiencias de este año?
  • ¿Cómo puedo hacer para aprender más de las experiencias que vivo?
  • ¿Para qué me sirvieron las experiencias de este año?
  • ¿Soy una mejor persona que el año pasado?
  • ¿Estoy realmente donde quiero estar?
  • ¿Soy consciente que mi futuro depende de los aprendizajes del pasado y de mis decisiones presentes?
  • ¿Tengo alguna meta en este 2017?

En fin, estas son mis propuestas; me encantaría ustedes me dejaran algunas otras en los comentarios.

Aprovecho para agradecer su lectura, su paciencia en los momentos de silencio y todos sus comentarios. De corazón deseo un año donde la conciencia se haga presente, donde encuentren el camino para dirigirse a donde lo necesiten, que logren ver en cada obstáculo una nueva oportunidad o una señal de que un cambio es pertinente; en fin, ¡sean felices hoy y siempre!

¡Feliz año 2017! Desde México les envío un abrazo para ustedes y sus seres queridos.

Los invito a releer un post de hace 5 años que queda muy bien con el día de hoy.

 

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Las normas básicas del Mindfulness

Estoy leyendo un libro relacionado con la práctica del Mindfulness -o Conciencia Plena- y quise compartir con ustedes algunas actitudes mentales básicas que forman parte de una vida presente en el aquí y ahora. Ellas están adaptadas del autor Jon Kabat-Zinn.

¿Cómo vivir en el aquí y ahora?

  1. Cada vez que sientas que los pensamientos relacionados con el pasado o el futuro te arrastran, utiliza alguna “ancla” que ayude a tu mente a regresar al momento presente.
  2. Presta atención a los pensamientos y los juicios que tu mente hace. No se trata de resistirse a ellos o rechazarlos, sólo se trata de observarlos con curiosidad.
  3. Sé paciente con tus avances, con la naturaleza de cada instante y con lo errática o resistente que puede ser tu mente.
  4. Se amable y bondadoso contigo. Puedes descubrir cosas que no sean agradables o sean dolorosas, así que es muy importante tengas una actitud calidad y bondadosa contigo.
  5. Siempre mantén la curiosidad inicial y permanece abierto a los descubrimientos.
  6. Confía en tu intuición más que en tus pensamientos.
  7. No te esfuerces en cambiar tu experiencia, sino en aceptarla tal y como es.
  8. Acepta las cosas como son en cada momento, con la menor resistencia posible e idealmente si ninguna resistencia.
  9. Intenta no aferrarte a la idea de que “algo” debe de ser de una única forma.
  10. El mindfulness es una práctica que requiere un compromiso diario.

Estos puntos son sólo la base de una vida con Conciencia Plena. Pronto publicaré la invitación a un taller relacionado con este tema que impartiré en el mes de Febrero del 2017 en el México. Si eres de la Ciudad de México o del Estado de México y te interesa asistir, por favor envía un correo con tu nombre, edad y algún teléfono para localizarte al correo akarmarhat@hotmail.com

Sean felices!

 

 

Al final todo es un aprendizaje

Llevaba tiempo sin escribir en este espacio, y no fue porque no tuviera nada que compartir; por el contrario este año que está por terminar me ha dejado una gran cantidad de aprendizaje y muchas experiencias -así sin ponerles alguna categoría de “malas o buenas”- que hasta el día de hoy se han asentado en mi mente y corazón de tal forma que ya me es posible compartirlas con ustedes.

Pensé en cual sería la mejor manera de hacerlo y decidí hacerlo de una forma muy simple, a partir de pequeñas frases que representan cada uno de los aprendizajes que este bello 2016 me ha dejado. Y sin más, aquí están las cosas que comprendí en este año:

  1. He comprendido que el control de la vida no se encuentra en evadir el cambio, sino en orientar nuestras decisiones hacía lo que buscamos.
  2. Comprendí que orientar nuestras decisiones no siempre garantiza el éxito, y que muchas veces el éxito radica en tomar la decisión adecuada.
  3. Comprendí que la decisión adecuada no está excenta de dolor.
  4. Comprendí que ese dolor no necesariamente significa sufrimiento.
  5. Comprendí que el sufrimiento radica en querer extraer  de algo o de alguien algo más cuando ya nos dio todo lo que podía otorgar.
  6. Comprendí que todo tiene un límite, y que incluso lo más hermoso agota su belleza.
  7. Comprendí que la verdadera belleza de la vida está más allá de lo que nos hemos hecho creer.
  8. Comprendí que para crecer hay que dejar de creer ciertas cosas y comenzar a vivir de otra manera.
  9. Comprendí que comenzar a vivir de otra manera implica elegir correctamente a quienes quieres te acompañen en este nuevo camino.
  10. Comprendí que los nuevos caminos asustan.
  11. Pero también comprendí que asustarnos no es sinónimo de permanecer estáticos.
  12. Comprendí que la peor forma de permanecer estáticos es cuando nos engañamos con falsos avances, o cuando nos descubrimos avanzando un “distinto camino” pero con el mismo paso.
  13. Comprendí que cada quien lleva un paso distinto en esta vida y que debemos agradecer cuando por fortuna los nuestros coinciden con quienes nos acompañan.
  14. Comprendí que de las cosas más importantes en la vida son las personas que siempre nos han acompañado, a pesar de todo y por sobre todo -incluso por sobre nosotros mismos-
  15. Comprendí que quien te quiere te desafía y no te dice lo que tu quieres escuchar.
  16. Comprendí que a la primera persona que debemos escuchar es a nosotros mismos.
  17. Comprendí que para escucharse a uno mismo de manera clara es muy importante estar dispuesto a aceptar todo lo que emana de uno mismo.
  18. Comprendí que aceptarse a uno mismo es la base de una vida feliz.
  19. Comprendí que una vida feliz no es aquella donde se tiene lo que se quiere, sino donde se aprende a distinguir lo verdaderamente necesario.
  20. Comprendí que lo verdaderamente necesario tampoco es tan necesario para vivir.
  21. Comprendí que para vivir sólo basta con tenerse a uno mismo.
  22. Comprendí que si uno está bien, todo y todos con quienes contactemos lo estarán.
  23. Comprendí que es mejor pocos amigos pero genuinos desde el alma.
  24. Comprendí que hay quienes se dicen amigos pero sólo están mientras obtienen algo de dicha relación.
  25. Comprendí que una relación no es vital para estar bien.
  26. Comprendí también que una relación tampoco es sinónimo de no estar bien.
  27. Comprendí que una relación sólo es el reflejo de lo que somos como personas.
  28. Comprendí que si quiero estar bien con los demás, debo comenzar a estar bien conmigo mismo.
  29. Comprendí que estar bien con uno mismo en ocasiones implica pedir ayuda.
  30. Comprendí que el pedir ayuda no te hace más débil.
  31. Comprendí que en ocasiones la mejor ayuda es la que no se otorga.
  32. Comprendí que para que alguien pueda ayudarnos, debemos estar dispuestos a luchar con nuestro principal enemigo…uno mismo.
  33. Comprendí que no todo el que parece tu enemigo lo es y que no todo el que se dice tu amigo lo es tampoco.
  34. Comprendí que tus enemigos pueden decir muchas cosas de ti, pero que lo que digan tiene que ver siempre con ellos y nunca contigo.
  35. Comprendí que los otros -y en ocasiones nosotros-solo abrimos la boca para lastimar a los demás.
  36. Comprendí que no debo creer todo lo que el otro dice.
  37. Comprendí que siempre somos más de lo que el otro cree de nosotros.
  38. Y por último comprendí que después de todo, y al final de todo; hay que ser agradecidos con los aprendizajes y experiencias que la vida nos da. Al final, la vida es eso: un espacio para experimentar, sentir y aprender.

Ojalá algo de esto les sirva, pero recuerden nada enseña como la experiencia. Y hoy más que nunca les digo, nada dura para siempre.

¡Que sean felices!