Revolución interior

Fuente: revolucioninterior.com

En diversos momentos de nuestra existencia nos vemos con la ineludible necesidad de un cambio. Y no me refiero a un cambio basado en el natural impulso al cambio, sino un cambio mucho más consciente y porque no decirlo, necesario. ¿Alguna vez han tenido la sensación de que algo en su vida no va bien o que esta fuera de lugar? Estoy seguro que todos podemos acceder a esa sensación. Pues bueno, de ella es de donde parte esa necesidad de cambio.

Cuando surge en nosotros esa sensación tenemos en general dos opciones: continuar tercamente con nuestro actuar, o, revaluar nuestras acciones.

Si continuamos con nuestro terco actuar, seguiremos obteniendo el mismo resultado y por supuesto, las mismas consecuencias. A esto es a lo que realmente el término karma hace referencia. Entonces podemos decir: que vivimos en nuestro karma.

Es aquí cuando nos vemos “queriendo” vivir diferente o sentir diferente, pero realmente no traducimos nuestro “querer” en acciones que vayan en favor de aquello que buscamos. Es como querer obtener una manzana de un árbol de aguacates. No solo es naturalmente imposible, sino humanamente estúpido -en el sentido más amplio de la palabra-.

No se si notaron que escribí “queriendo” entre paréntesis, ¿porque fue así?. Pues porque me parece que no queremos real y profundamente un cambio. Bien sea porque este involucre luchar abierta y francamente con nuestros arraigados y difíciles de erradicar hábitos; o, porque existen ganancias secundarias en aquello que hacemos y que nos cuesta aceptar que preferimos ese bienestar momentáneo a un bienestar más duradero -aunque es cierto, tampoco permanente-

Si analizamos esta primera opción nos daremos cuenta de lo inútil que resulta para nuestro “deseado” cambio. Y entonces no queda de otra más que entrarle a la siguiente opción -claro, sino es que nos rendimos y nos quedamos con lo indeseablemente cómodo-.

Si elegimos dar ese paso, entonces me parece irremediable dar paso a una “Revolución interior”. Pero…¿que es eso?. Tratare de explicar lo que para mí significa.

Yo llamo “Revolución interior” a la serie de cambios -mentales, físicos, espirituales, materiales y conductuales- que conllevan una transformación del estado perceptivo actual de nuestra realidad. Cambios que se traducen en aquel aspecto que los motivo -mentales, físicos, espirituales, materiales y conductuales-.

Algunos se preguntaran: ¿porque si es una revolución interior, incluye aspectos exteriores?

Pues porque estoy convencido personal y profesionalmente que el mundo existe según la interpretación que le damos, es decir, todo depende de los mecanismos internos que me dan acceso a mi realidad; sin importar el aspecto que analice -mental, físico, espiritual, material y conductual-. Con ello quiero decir que si no transformo mi mente, mi realidad no se transforma. Pero, ¿en donde quedan las emociones?

No quiero entrar en polémica sobre el origen de las emociones, pero si quiero elegir un bando. Para mi las emociones y los pensamientos se alimentan mutuamente; pero reconozco que es mucho más fácil acceder a los pensamientos y transformarlos que a las emociones como tal. Así que por ello me voy por transformar la mente y estoy convencido que la emoción la seguirá, por puro orden natural y relacional.

Claro que este cambio no es fácil y sencillo -para aquellos que lo quieran fácil, ahí está la primera opción-, pero no por ello es imposible. Recuerda: si piensas -mente- que es imposible, lo será.

No puedo darles una receta única e inequívoca para transitar el sendero de su revolución interior, y la razón es muy simple: cada quien sabe que necesita revolucionar. Así es, si dejamos de lado el autoengaño con que nos gusta vivir, todos sabemos perfectamente lo que mantiene nuestra vida alejada de lo que deseamos.

Podemos ver traducida esta falta de armonía en muchas formas: problemas con nuestros padres, con nuestros profesores, con nuestros amigos, con nuestra pareja, con nosotros mismos, con todos, con todo lo que existe, etc -ok, reconozco exageré-

Entonces hay un primer trabajo antes de iniciar esa revolución interior, y es: dejar de engañarnos a nosotros mismos.

Suena más difícil de lo que es. Piensen un poco y se darán cuenta que todos sabemos lo que tenemos que cambiar, claro al menos que de verdad estemos totalmente desligados de nuestra realidad o que tengamos un ego tan grande que nos haga creer que todos están mal, menos nosotros. Pero confió en que no es el caso de todos, y de los que sea, también podrán cuenta de ello antes de que su realidad se los haga notar.

Si somos capaces de dar ese primer paso y librarnos al menos un poco de ese autoengaño, entonces hemos iniciado esa revolución interior. Ahora queda a analizar a la luz de esa honestidad, aquello que hemos de cambiar. Y por supuesto, dar paso a encontrar aquello que consideramos puede ayudarnos.

Por ahora, quiero dejarlos con la idea de la posible revolución interior, pero sobre todo con la idea de liberarnos de ese autoengaño que tanto daño nos hace. Al final, ¿que no todos queremos ser felices? o ¿también en eso se han engañado?

Sean felices, y sigamos luchando por esa revolución interior.