La impermanencia de la vida

tumblr_n311m3peNT1rilhbwo1_500He dejado de escribir por algún tiempo y tiene una poderosa razón; la cual es la misma que ahora me hace regresar para compartir con ustedes.

En diversas ocasiones he escrito en este espacio sobre el dejar ir y la impermanencia de todo lo que experimentamos. La vida me dio una de las situaciones más fuertes que jamás me haya tocado experimentar: la muerte de un ser amado.

La vida de mi padre, un luchador incansable,  se extinguió por obra del cáncer. Esto como podrán imaginarse puso mi mundo de cabeza y me ha hecho reflexionar mucho sobre la impermanencia, en este caso en particular; la impermanencia de la vida.

Una de las enseñanzas del Buda dice que “todo es impermanente”. Y si nuestra mente conceptual lo analiza seguro diremos que es cierto. Pero solo se queda ahí, en el concepto. La experiencia dista mucho de ser conceptual. Todos aquellos que hemos tenido una pérdida de este nivel, sabemos que por más que tratemos de convencer a nuestra mente de que “eso nos pasará a todos”, “que lo único seguro que tenemos es la muerte”, etc. , esto no necesariamente nos ayuda a sentirnos mejor.

Si los conceptos fueran lo suficientemente claros para describir una experiencia, entonces ¿para que vivirlas?

Nuestra vida entonces ha de ser mucho más vivencial y menos conceptual, o por lo menos no rígidamente conceptual. Si vamos por la vida creyendo que porque “sabemos” algo estamos preparados para vivirlo, nos encontramos en un desafortunado sendero de sufrimiento incesante.

¿Por qué sufrimiento incesante?. Porque entonces si estaríamos negándonos la capacidad de acceder al profundo entendimiento que implica, no el saber, sino el reconocer que todo efectivamente es impermanente. Y que como tal debiera ser tratado.

No quiero decir que el saber es innecesario, sino que no podemos quedarnos en lo conceptual y nunca cotejarlo con la experiencia. Con esto tampoco quiero decir que hay que sufrir una pérdida grande para contactar con la impermanencia. Hay que contactar con la impermanencia cotidiana, y entonces cuando sucedan las grandes pérdidas estaremos mejor preparados para que el dolor no se transforme en sufrimiento constante.

Muchos seguro se preguntan si entonces el dolor ya no se siente. Y les digo que si, pero que no es inmenso. Y que se aprende a aceptarlo como parte de la vida.

Siempre he sido agradecido con mis maestros y hoy quiero agradecer al más grande que la vida me ha otorgado: mi padre. Que con su partida y enfermedad, me enseño a vivir y a valorar cada instante de la vida. Te amaré, honraré y recordaré por siempre.

Sean felices y si están pasando por lo mismo que yo; agradezcan su vida y el haber compartido el instante de vida de sus seres amados.

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