Gracias…

Ser agradecido es una de las principales cualidades a desarrollar. Este espacio surgió con el propósito de compartir un poco de lo creo y pienso. Hoy veo muchas personas lo visitan y no me queda más que agradecer desde lo más profundo de mi corazón el tiempo que dedican en hacerlo. Mis infinitas gratitudes. Espero que por muchos años más sigamos en contacto, les deseo un feliz y próspero 2014; lleno de conciencia y acción. Que sean muy felices !!!

Si alguien quiere dejar algún comentario, háganlo; me encantará leerlos.

Alcanzar nuestros propósitos

Tangled Road

En estos días en el que está por finalizar el ciclo de un año e iniciar otro una de las palabras que más escucho es “propósitos”.  Me puse a pensar sobre lo que hay de fondo en todos aquellos que pensamos en lo que deseamos para el año que viene o lo que queremos que ese nuevo año traiga a nuestras vidas. Y creo desde ahí hay algunas dificultades.

Primero hay que distinguir si lo que tenemos es un deseo o un propósito. La diferencia que distingo entre uno y otro es que en el deseo no se piensa mucho -o nada- en como hay que hacer para conseguir, solo existe una necesidad de poseer algo. Incluso llega a suceder que esa intensa necesidad de algo, perdemos de vista si realmente eso es necesario para nosotros. Entonces el deseo parece carecer en su mayoría de una acción bien definida para conseguirlo y peor aún, de un acto consciente de valoración sobre la pertinencia de eso en nuestras vidas.

Segundo punto que veo en contra. Pareciera como sí fuese necesario un pretexto -en este caso el fin de año- para tener las ganas de hacer algo, o si con el solo hecho de terminar el año TODO aquello que nos impidió alcanzar lo que queríamos fuera a desaparecer y entonces logremos alcanzar nuestro anhelo. Esto es sumamente ilusorio. Si no tenemos las mínimas bases -actitudes, acciones, valores, etc- sobre las que se cimiente nuestro anhelo, el sólo paso del tiempo no lo hará. Así que solo pedir que este “tiempo nuevo” nos traiga algo, no garantiza -en lo más mínimo- que esto suceda.

El tercer punto es que aunque hemos “aprendido socialmente” que lo que generamos ese día son propósitos y no deseos, pocas veces usamos -en mente, palabra y acciones- el verdadero compromiso que la palabra “propósito” conlleva, y por ende solo nos quedamos en los deseos; deseos que por supuesto al final del año no se cumplen.  Un propósito genuino involucra saber de forma muy clara lo que alcanzaremos y trazarnos un curso de acción definido que nos lleve a ello.

Generar propósitos no es solo lanzar al viento palabras -o pensamientos, o escritos, etc- esperando que se cumplan. No es esperar que alguien o algo haga el esfuerzo que nos toca y cumpla nuestro propósito. Aclaro, todos tenemos derecho de solicitar ayuda -a otros humanos o a seres espirituales- pero eso no nos exime de nuestra responsabilidad sobre las acciones concretas que hay que generar hacía nuestro propósito. Que por cierto sugiero sea alcanzable. No con esto quiero decir que si el propósito parece difícil no será alcanzable; me refiero a considerar que aquello que anhelamos y que nos disponemos a conseguir exista como una posibilidad real y accesible a nosotros. Se me ocurre que alguien desee la iluminación -en términos espirituales- o liberarse de sus problemas y ser mejor persona; para muchos pudieran parecer inalcanzables, pero la verdad es que son totalmente alcanzables, siendo muy conscientes que para lograrlos habrá que salir de lo que hacemos ordinariamente. Pero eso no debe generar la idea de que algo que es superior es de forma innata inalcanzable.

Entonces los invito a generar propósitos conscientes, alcanzables pero sobre todo que tengan muy claro en su mente lo que hay que hacer para lograrlo, en sus acciones la energía de crear  y en su corazón el amor para hacerlo. Casi podría asegurarles que si se ponen en una sintonía creativa, sus propósitos serán realidad.

Aprovecho para agradecerles a todos los que a lo largo de este año han dedicado algo de su tiempo/vida en leer lo que escribo. Espero algo de todo esto haya tocado su vida o en su defecto esté por hacerlo. Mi propósito con este espacio virtual solo es compartir. Ojala lo haya logrado.

Gracias, feliz vida, feliz año nuevo y recuerden todo puede estar a nuestro alcance. Solo que a veces cuesta más trabajo. Sean felices.

Dejar huella con nuestro existir

Justo hoy en uno de mis centros de trabajo en una plática muy amena, un compañero me cuestionaba si yo creía que la humanidad estaba lista para regresar a lo esencial, ver más allá de la vida material. En resumen mi respuesta fue que yo confiaba en que sí, pero que no me negaba a observar que la mayor dificultad a la que nos enfrentaríamos era la de dejar los hábitos que hacen que nuestra existencia no tome ese rumbo.

Ahora llego y me entero que la luz física de Nelson Mandela se ha apagado. Esta noticia me hizo replantearme la pregunta echa por mi compañero: ¿será que podemos hacer algo más trascendente con nuestra existencia?

Viendo la vida de este gran ser creo que mi pregunta obtuvo su respuesta. Por supuesto que podemos hacer algo más con la vida que tenemos. Dicen que “vida solo hay una” y ojala ese famoso dicho nos sirviera para saber que solo tenemos esta para hacer algo con ella. Solo tenemos esta para tratar de que nuestra existencia aporte algo al mundo. Incluso (si como yo) creemos que hay otras vidas; esta es la que tenemos AQUI Y AHORA, así que el hecho de pensar que hay otras tampoco nos exime de la responsabilidad que tenemos con ella.

Todos en todo momento tenemos la capacidad de elegir que hacemos. Elegir que hacemos con nuestras palabras y acciones. Podemos hacernos creer que no es así, y que somos “víctimas de las circunstancias”; pero eso solo es una forma de decir que “no queremos hacernos responsables y que es más cómodo vivir ya sea quejándose o sin hacer nada esperando que otros lo hagan por nosotros”. Y por supuesto, nadie hace nada y todo sigue igual.

Vidas como la que hoy se extingue debieran hacernos pensar en que hay que dejarnos de pretextos y actuar. Las dificultades siempre existirán, pero de nosotros depende que ello se vuelva un grillete que nos ate a la cadena del “comodismo”; o hacer de ellas la base para buscar la trascendencia. La trascendencia no solo se logra al despertar la conciencia de muchas personas (como el caso de Mandela), sino al despertar la propia conciencia y con nuestras acciones generar un efecto en cadena, en que otros seres humanos preocupados por hacer algo de su vida observen que efectivamente es posible.

Así que de nuevo todo cambio que queremos ver en nuestro entorno debe empezar en uno mismo. Así de directo y claro. Quejarnos toda la vida porque el mundo no es como queremos no nos lleva a nada. O mejor dicho, no deja nada. Dejar huella con nuestro existir involucra ser conscientes de que estamos en este mundo por un rato (al menos físicamente) pero que nuestras acciones pueden perdurar toda la vida en la mente y las acciones de los demás. Es momento de dejar de sobrevivir y comenzar a existir. Recuerden que todo cambio inicia con una pequeña acción.  Quien sabe si alguno de ustedes que está frente a la computadora pueda tener dentro de sí la fuerza de cambio que este mundo necesita. Sería interesante aventurarnos a descubrirlo, ¿no les parece?

Gracias Mandela, hoy agradezco toda tu existencia porque de no ser por ejemplos como el tuyo, muchos creerían que este mundo está perdido. Sin percatarse que solo parece así porque nuestras acciones así lo hacen parecer. La mejor forma de honrar a quienes nos han marcado es hacer de sus actos nuestros actos. Y como leí hoy: El mejor homenaje a los grandes personajes no solo es compartir sus palabras sino seguir su ejemplo.

Que sean felices hoy y siempre, y ojala elijan dejar de sobrevivir y comenzar a existir.

Linda vida a todos !!!