Vivir consciente

Vivir de manera consciente implica mucho más que buenas intenciones.  No basta con decir “quiero ser consciente” o peor aun “creerse ya consciente”; es una actitud que se trabaja día a día y momento a momento, en el aquí y el ahora. Ser consciente es conocernos en toda nuestra complejidad, sin negar nada (sobre todo aquello que no nos gusta) pero tampoco atrayendo todo (sobre todo aquello que nos gusta). Es aprender a vivir con los ojos de la mente, el cuerpo y el corazón bien abiertos y totalmente receptivos a nuestra realidadm tal y como es. Pareciera una actitud sencilla, pero la realidad es que no es así.

Para ayudarnos en esta tarea Nathaniel Branden propone algunos puntos importantes que transformaran nuestra habitual manera “no consciente” de experimentar la realidad y a nosotros mismos. Se los comparto.

Vivir consciente implica:

  • Tener la mente activa.  Es no caer en la fantasía de que otro decidirá o pensará por mí. Es hacerme responsable de mi mismo, de mi vida y de mi felicidad (e infelicidad). Es vivir intentando siempre tener la comprensión más clara posible de lo que acontece.
  • Gozar del ejercicio de la inteligencia.  Es mantener el interes por el aprendizaje, no solo a nivel conceptual o intelectual; sino expandir el aprendizaje hacía mi mismo y mi entorno.
  • Estar en el momento sin desatender lo demás. Se trata de hacer lo que estoy haceindo mientras lo estoy haciendo. Implica ser congruente pero además estar en el momento presente sin ser absorbido por él de manera que me pierda de todo mi alrededor. Es expandir mi nivel de presencia.
  • Salir al encuentro de los hechos importantes.  Es dejar de huir y enfrentar cualquier hecho que nos invite a corregir nuestro camino, por confrontante que nos parezca.  No por huir de algo “malo” eso se vuelve “bueno”. Siempre es mejor hacer frente a las situaciones.
  • Distinguir los hechos de las interpretaciones. Es un error considerar mis percepciones como la realidad. En muchas ocasiones lo que pienso de algo no tiene que ver con lo que realmente es. Entonces es mejor voltear la luz hacía nuestras interpretaciones y evaluar lo que percdibo, lo que interpreto y como esto me hace sentir.
  • Percibir y enfrentarme a mis impulsos de evitación de lo amenzante o doloroso. No sirve de nada cerrar los ojos ante el dolor, es mejor abrirlos bien y mirar más atentamente. El dolor solo es una señal que nos invita a atender algo, lo más sensato entonces es atender el mensaje del dolor en lugar de ignorarlo a través de la evitación.
  • Evaluar en donde estamos en relación a nuestros proyectos. Implica preguntarnos si se hacía donde me dirijo o solo espero que las cosas me pasen.
  • Evaluar si mis acciones están en sintonía con mis propósitos. Es ver si lo que hago tiene relación con lo que quiero. Si existe algún desacuerdo, entonces es pertinente reorientar nuestras acciones en busqueda de nuestro objetivo.
  • Buscar la retroalimentación del entorno. No se trata de fijar nuestro curso y cegarnos en el camino.  La información nueva que podemos obtener de nuestro entorno nos puede yudar a realizar un ajuste de planes e intenciones.
  • Perseverar a pesar de las dificultades.  Siempre que encontremos un obstáculo, no se trata de desesperarnos o reisgnarnos a la derrota; siempre será mejor ensayar un nuevo enfoque, tomar una pausa o reanalizar la situación.
  • Ser receptivo a los conocimientos nuevos y estar dispuesto a reexaminar los antiguos.  No se trata de poner todo en duda, pero si de mantener actitud abierta a las experiencias porque siempre nos pueden ayudar a corregir nuestro rumbo o a posibles mejoras en nuestro rumbo actual.
  • Estar dispuesto a ver y corregir los errores. Es aprender a asumir nuestras fallas y buscar la mejor manera de corregirlas. Siempre recordando que el error es parte natural del ser humano, y eso no demerita en nada nuestra calidad humana.
  • Intentar siempre ampliar la consciencia. Es comprometernos a siempre crecer y a adaptarnos de manera continua al incesante cambio del mundo.
  • Interesarse por comprender el mundo que nos rodea. Esto supone un interes por comprender a mayor profundidad y con mayor calidad nuestro entorno en todas sus esferas (cultural, politico, económico, social, etc)
  • Interesarse por conocer la realidad interior. No se puede vivir de manera consciente si la conciencia no es usada para conocerse a uno mismo, asi de simple y claro.
  • Preocuparse por el origen de los valores que nos guían.  Es observar y evaluar si lo que nos guía es verdaderamente nuestro o son guías adoptadas de manera irracional y acriticamente de los otros. Es importante tomar en cuenta la visión de los demás, pero no anteponerla a mis necesidades y puntos de vista de forma no selectiva.

Estos puntos buscan ayudarnos a encontrar de una manera más sencilla la forma de vivir de manera más consciente. No importa si no alcanzamos el más elevado nivel de conciencia, el solo hecho de poner estos puntos en práctica les aseguro transformará la visión que tienen de ustedes mismos y el entorno. Y eso ya es un gran paso en el crecimiento personal.  Ahora queda justo eso, ponerlos en práctica a la brevedad.

Sean felices, o mejor aún sean conscientemente felices. Aquí y ahora.  

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