Cultivar nuestras cualidades

Un joven guerrero pide audiencia con el cacique. El jefe de la tribu tiene fama de ser muy sabio y tener respuesta para todo. Una vez frente a él, el joven le confiesa que está muy inquieto, que siente que en su interior anida el espíritu de un águila y el de un chacal que siempre están en lucha entre ellos.

– Cuando el águila toma el mando, soy capaz de pelear por lo mío, soy fuerte, ambicioso y puedo alimentar a otros con lo que cazo. Pero cuando aflora el chacal, todo me da miedo, vivo de las sobras que dejan los demás y ceo que debo conformarme con ellas porque soy incapaz de procurarme algo mejor. No me molestaría verlos ante mí y aceptar que tengo algo de cada uno, lo que pasa es que, a veces, me pregunto quien ganará…

Entonces, el cacique le dice…

-Sé que te gustaría escuchar de mi boca que el águila será la ganadora, porque ese aspecto te gusta más -y te confieso que a mí también-, pero soy el jefe de la tribu y tengo la responsabilidad de decirte la verdad. Va a ganar aquel de los dos a quien más alimentes. Solamente depende de ti.”

 

Nosotros podemos decidir que parte queremos cultivar más en nuestra vida. Al final ambas están ahí a nuestra entera disposición en cada decisión que tomamos, en cada palabra que emitimos, en cada pensamiento, en cada acción y en cada experiencia. No se trata de negar nuestro lado menos agradable, sino de potencializar nuestro lado más constructivo momento a momento.  ¿tu que eliges?

 

Sean felices