La Subsistencia Perfecta

La Subsistencia Perfecta es la quinta rama del Noble Sendero Óctuple budista. Hasta ahora todas las ramas anteriores hablaban más en términos individuales de transformación sin dejar de lado la extensión hacía lo colectivo. Pero en esta quinta rama se habla específicamente de la transformación de la vida colectiva y social a partir de nuestra transformación personal. El transformar nuestro entorno busca en palabras de Sangharákshita  “la creación de una sociedad ideal, una sociedad en la que nos sea más fácil seguir el Sendero y en la que no tengamos que ir constantemente contra todo lo que nos rodea, como tiende a ser el caso en la actualidad”.  Además tambien nos ayuda a encontrar medios de subsistencia en los que involucremos una perspectiva ética y espiritual además de los beneficios económicos. Aquí no aplica la famosa frase de que “el fin justifica los medios”; aquí diriamos “que los medios tienen un fin”.

Todo el mundo tiene que trabajar para satisfacer sus necesidades personales y por supuesto materiales. Dedicamos gran parte de nuestro día a trabajar de una forma o de otra; por lo tanto es prácticamente imposible que esto no influya de manera directa en nuestro ser. Además si tomamos en cuenta que el trabajo es algo en lo que nos involucramos horas, días, meses y años, seguramente tendrá algún efecto en nuestro estado mental. Piensen cuanto tiempo pasan “físicamente” en su trabajo y cuanto más “pensando” en él; y además como se sienten cuando están en el trabajo y fuera de él. Creo queda claro que inevitablemente influye.

Tomando esto en cuenta el budismo propone llevar nuestra conciencia atentamente a la forma de subsistencia que hemos elegido. Es llevar un modo de subsistencia acorde a los principios éticos y que este a su vez pueda formar parte también de nuestro desarrollo espiritual. así pues el budismo aconseja ciertas profesiones que sería conveniente abandonar para lograr mayores avances espirituales:

  • Ganarse la vida negociando con seres vivos, sean humanos o animales.
  • Suministro de sustancias o elementos venenosos, tóxicos o intoxicantes.
  • Negocio de armas o instrumentos de destrucción.
  • Cualquier negocio que involucre engañar o timar a otro u otros.

Un elemento implícito (aunque tal vez de forma no muy clara para muchos) es la noción de que para cambiar nuestra forma de subsistencia debemos transformar también nuestros deseos. Debemos querer vivir una vida más simple materialmente pero más rica para nuestro ser. No se trata de sufrir porque “creemos” que debemos vivir de tal o cual forma; la Subsistencia Perfecta surge de manera casi natural ante la transformación del ser surgida por la Visión Perfecta, la Emoción Perfecta, el Habla Perfecta y la Acción Perfecta. Si nos transformamos en estos aspectos, seguro nuestro ser requerirá naturalmente cambiar lo que hace en la vida diaria. De ahí que muchas personas que se dedican diligentemente a la vida espiritual cambian radicalmente sus empleos, incluso cuando esto involucre una reducción de sus ingresos materiales.

En resumen, la Subsistencia Perfecta es cuando a partir de nuestra transformación decidimos que nuestro paso por el mundo debe de tener el mejor impacto negativo para nosotros y para los demás, y el mayor impacto benéfico para nuestro desarrollo espiritual y personal; basandonos en  principios éticos y una nueva conciencia emocional. Es ser congruentes entre lo que pensamos, hacemos y trabajamos.

Ustedes decidan ¿quieren seguir sintiendose atados a algo que solo genera más sufrimiento? o crear activamente un entorno mucho más “Iluminado”.

Sean felices. Trabajen felices y conscientes.

La Acción Perfecta

“Cada mañana renacemos. Lo que hacemos hoy es lo que realmente importa”

Todos lo queramos o no tenemos la necesidad de actuar; y por ello es que el Budismo retoma en la cuarta rama del Noble Sendero Óctuple a la acción, y la nombra como: Acción Perfecta. Recordando que por “perfecto” se entiende algo que es entero o integral.

Antes de iniciar con el tema de la Acción Perfecta, es importante decir que en el Budismo las acciones se definen como “torpes o hábiles y perfectas o imperfectas” no basándose en fundamentos teológicos, sino psicológicos. Es decir, que no hay acciones “buenas o malas” perse, sino que  estas se evaluan en función de los estados mentales que motivan todas las acciones.

Sangharákshita nos dice que “las acciones torpes son aquellas que tiene su raíz en la avaricia o deseo egoísta, el odio y la aversión; en la confusión mental y la ignorancia. Por su lado las acciones hábiles son aquellas que se encuentran libres de avaricia, de odio, de aversión, de confusión mental y están motivadas por la compasión y la compresión”.

Entendido esto, la Acción Perfecta se refiere en palabras de Sangharákshita a “la acción que expresa la Visión y la Emoción perfectas. Es el descenso de estas al plano de la acción, del mismo modo que el Habla Perfecta representa su descenso al nivel de la comunicación. Cuando entramos al plano de la acción se expresa la visión y aquella experiencia emocional a través de nuestros actos“. Es cuando se dice que la persona no piensa o dice tal o cual cosa; sino que lo “es”. Nuestras acciones se transforman a partir de la visión que tenemos de una forma natural, no forzada o porque vayamos a recibir algún tipo de castigo. Obviamente existen consecuencias (Karma o Darma) pero eso no motiva a la Acción Perfecta; no se actúa “hábilmente” para evitar algún castigo. Se actúa así porque parece lo más inteligente, natural e integro.

Bueno, pero como podemos saber de manera más especifica o dicho de otra forma, ¿Quien reglas puso el buda para actuar libres de avaricia, odio, aversión, confusión mental e ignorancia?; ¿hay algo en donde se diga como es esto específicamente?

Primero, esta pregunta la plantee así pero no refleja el punto de vista del Budismo. Para el Budismo no existe tal cosa como un mandato o regla de que hacer para asegurar algo; no. En el Budismo existen ciertos preceptos (5 básicos o 10) que cada uno decide si lleva acabo o no, que no existe ningún castigo por no hacerlos; pero sí una consecuencia natural al mismo. Además el Buda cuando transmitió estos preceptos no lo hizo en forma de reglas de comportamiento, sino como una forma de explicar como eran los actos de un iluminado. Esto me lleva al segundo punto importante a tomar en cuenta.

Estos preceptos no nos garantizan la iluminación; son parte importante de la vida de todo budista, el llevarlos a la práctica puede hacernos sentir como sería ser iluminado (de manera muy vaga para ser ciertos) pero no nos garantiza la Iluminación como premio. De hecho los preceptos no son base de la Iluminación, sino que de la Iluminación es que surgen de manera natural estos preceptos. En otras palabras, un iluminado o despierto (un Buda) actúa de forma innata en base a estos preceptos.

La importancia de llevarlos a la práctica todos aquellos que no hemos alcanzado la iluminación radica en que nos ayudan a avanzar en nuestro sendero espiritual y además tienen el efecto de hacer que nuestra mente y cuerpo entren en contacto con el comportamiento y pensamiento de un iluminado; y comiencen a ver este como una posibilidad real y no como una mera aspiración fuera de nosotros. Aunque hasta que no alcancemos la Iluminación estos preceptos no se nos revelarán en su totalidad y profundidad. Pero por ahora cumplen una función no menos importante: la de llevar una vida más plena, armónica y feliz. Cosa que alcancemos o no la Iluminación es de gran ayuda para nosotros y para quienes nos rodean.

Entonces, los preceptos no son reglas y además no fueron dictados por un ser superior para ser cumplidos a raja tabla; sino que forman parte del intento que realizó Siddharta Gautama (el Buda histórico) para explicar conceptualmente el actuar que al establecerse la visión perfecta de la realidad es natural para el ser iluminado. Son solo puntos de referencia para nosotros los que no hemos alcanzado la Iluminación.

Los cinco preceptos o silas se expresan de forma complementaria en dos sentidos uno sobre lo que no hace un iluminado (enunciación negativa o asbtenciones) y otro sobre lo que hace un ser iluminado (enunciación positiva o acciones). Estos preceptos son:

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1. Me abstengo de dañar a los seres vivos (enunciación negativa) y me comprometo a fomentar el amor y la amistad (enunciación positiva)

Se refiere no solo al hecho mismo de matar a otro ser vivo, sino de ejercer cualquier tipo de daño en cualquier forma. Implica la abstención de todas las formas de violencia, todas las formas de opresión y de prejuicio. Por otro lado este mismo precepto nos invita no solo tener buenas intenciones hacía los demás, sino que estas deben convertirse en acciones concretas; como dice Sangharákshita “no se trata simplemente de contemplar nuestra propia mente de forma satisfactoria, pensando lo mucho que amamos a todo el mundo y lo amables que somos, ello se convierte en una especie de autoindulgencia”. En resumen, es expresar nuestro amor a los demás con acciones y no solo con palabras o con la mente.

2. Me abstengo de tomar lo que no me pertenece (enunciación negativa) y me comprometo a ser generoso (enunciación positiva)

No solo se refiere a la interpretación literal de “no robar”, va más allá y nos invita a eludir cualquier tipo de deshonestidad, malversación y explotación; por estas ser expresiones de la avaricia y el deseo egoísta.  Además de esto se propone actuar con generosidad (dana). en este punto voy a retomar parte de un artículo escrito por el Centro Budista de la Cd. de México y que explica de forma clara el principio de la generosidad.

” El dar a los otros es un modo directo de relajar nuestra atención para con nuestros propios deseos. Pero al mismo tiempo la generosidad es, también en cierto sentido, la culminación de la vida espiritual total: la persona Iluminada es espontáneamente generosa, ya que no mira el mundo en términos de su propio ser y para con el otro, sino que actúa desde un profundo sentido de interconexión con los demás seres. Conforme nuestra vida espiritual se desarrolla, nuestros actos gradualmente vienen a expresar más y más de este autotrascendente espíritu de generosidad. 

La práctica de la generosidad ataca nuestra aparente percepción del mundo desde dos direcciones. Por un lado socava nuestra dependencia a las posesiones y la mentalidad ansiosa de pobreza a la que da nacimiento. Al mismo tiempo hace más profunda nuestra empatía por los otros.

La práctica budista de dana no trata acerca de castigar o de martirizarnos a nosotros, sino de desarrollar y de expresar estados expandidos, cálidos, y estados mentales liberados que son altamente placenteros. Para movernos en esta dirección algunas veces podríamos necesitar forzarnos fuera de nuestros hábitos estrechos, hábitos no generosos y en este proceso nos podríamos sentir incómodos o tal vez hasta adoloridos.

Una analogía pertinente aquí puede ser que el esfuerzo que necesitamos hacer para ejercitarnos, o dejar fuera una adicción o de enfrentarnos a un reto: nos forzamos a través de un corto periodo de tiempo de disconfort debido a que sabemos que esto nos hará sentir más felices a largo plazo. Pero si sentimos que estamos castigándonos o martirizándonos, o si nos sentimos resentidos a propósito de dar, esto tiende a indicar que estamos viendo nuestra práctica ética en términos de obediencia a una autoridad externa- tal vez a algún dios o a alguna autoridad humana- en lugar de buscar expresar nuestros más profundos valores. Si esto ocurre, entonces necesitamos tomar en cuenta la honestidad de nuestras motivaciones, alejarnos o hasta abandonar nuestra práctica, y tal vez reengancharnos con ella en el futuro desde bases diferentes”

Creo con esta explicación queda perfectamente claro a que se refiere la generosidad desde el punto de vista budista. Aunque me gustaría agregar algo muy importante: el ser generoso no debiera inflar el ego, porque entonces ya no estamos hablando de trascendernos a nosotros mismos sino de una extensión sutil de nuestra avaricia. Seguimos siendo el centro de nuestras acciones.

3. Me abstengo de tener una conducta sexual dañina (enunciación negativa) y me comprometo a cultivar la sencillez y el contento (enunciación positiva)

Este precepto normalmente se presta a malas interpretaciones. Primero hace referencia a la abstención de toda conducta sexual que nos dañe y dañe a los demás como sería la violación, el abuso sexual y el adulterio; esto porque al final es una manifestación de un deseo egoísta y de violencia (aspecto retomado en el primer precepto). En este sentido es que se habla de “conducta sexual dañina”.

Pero tiene una acepción más en el contexto general y que esta muy relacionada a todos los actos de la vida humana. El sexo solo es un ejemplo sobre el deseo desmesurado que podemos tener hacía cualquier cosa. Un deseo casi neurótico (o totalmente neurótico, depende) que nos lleva a separarnos completamente de la realidad y a ver todo a la luz de ese deseo. Y que por supuesto nos aleja de conseguir cierto grado de tranquilidad y aumenta nuestro sufrimiento.

Lo que se busca decir con este precepto no es decir “abstente del sexo porque es malo”, no. Se trata de mostrarnos la noción de limitar la acción del deseo desmesurado y compulsivo en nuestra vida, en todas sus formas, reconociendo en este puede ser la causa de una serie de remolinos mentales que nos aten a una vida llena de sufrimiento, por pequeño que este sea. Piensen como se han sentido cuando algo que deseaban fuertemente no se ha cumplido, seguro sufren. No se trata de dejar de desear, sino de desear con medida. Es intentar limitar el vacío que dejan en nuestra vida todos aquellos deseos que al ser tan grandes dejan grandes huecos.

Y es aquí en donde entra la idea de cultivar la sencillez y el contento. Esto conlleva buscar una vida más creativa, una vida en la que nos involucramos activamente. Nos invita a ser más felices a partir  de liberarnos de los deseos neuróticos y compulsivos. Es dejar de seguir el ritmo vertiginoso de la sociedad y bajar la velocidad para tener una perspectiva más clara del mundo y con ello encontrar formas creativas de actuar. Es no estar contentos por el hecho de tener todo lo que quisiéramos, sino ser seres que vivan contentos, incluso con algunas decepciones que serán vistas como parte natural de la vida.

De nuevo retomo parte del texto del Centro Budista para cerrar la explicación de este precepto:

” Si queremos paz mental- lo que el precepto llama sencillez y contento- entonces necesitamos ver la simplicidad como una cualidad positiva, así como cultivarla. Tal vez necesitemos realizar algunas decisiones que tiene que ver con nuestras prioridades y entonces simplificar nuestras vidas de manera consecuente. Tal vez necesitemos notar que el tener menos posesiones – y gastando menos tiempo ganando dinero para obtenerlas-, puede hacer de nuestra vida algo más enriquecedor y no algo que nos empobrece. Tal vez tengamos que superar el condicionamiento que nos dice que la simplicidad es igual a pobreza, y entonces apreciar la belleza y el deseo de la simplicidad. La simplicidad en la vida, al igual que la simplicidad en el arte, es un aspecto de refinado buen gusto, ya que se libra del adorno innecesario y permite una abertura al sentido del espacio, la luz y la libertad.

El cultivar la tranquilidad o quietud , la sencillez y el contento no significa que debamos sólo esperar, haciendo nada por nosotros. Tenemos energías y debemos utilizarlas, o ellas se volverán en nuestra contra. Y es que en estas, nuestras sociedades de prosperidad, muchos de nosotros podríamos vivir de una manera más simple a la acostumbrada y esto podría permitirnos gastar menos del tiempo sólo aplicado en lo económico. Este es lo que de hecho muchos practicantes de budismo eligen llevar a cabo, reduciendo el tiempo invertido en el trabajo meramente económico para invertir más tiempo en una práctica espiritual, altruista y con fines creativos así como haciéndonos la vida más relajada y espaciosa. Para muchas personas esto suena como una idea atractiva, pero el alcanzarla implica el desatarnos de una sociedad de consumo- idea que podría no sonar tan atractiva y que requiere cierta determinación y fuerza de carácter, ya que usualmente va en contra de los valores de la sociedad de hoy en día”.

4. Me abstengo de una habla falsa (enunciación negativa) y me comprometo a cultivar la veracidad (enunciación positiva)

En el post anterior retome la tercer rama del Noble Sendero Óctuple que se refería al Habla Perfecta, ahí describo con mayor detalle la importancia que el budismo le da a nuestra comunicación verbal (tanto así que forma toda una rama del sendero); así que no me extenderé mucho en este precepto y solo realizaré algunas contribuciones extras a dicho post.  Así que los invito a ir a este post y leerlo.

El abstenernos de un habla falsa y cultivar la veracidad involucra que estemos conscientes de nuestro hablar. Es estar conscientes de nuestras emociones, reacciones y voliciones (motivaciones) que nos llevan a hablar de una determinada forma. Es continuamente estarnos cuestionando a nosotros mismos si lo que decimos es verdad o esta distorsionado. Si se encuentra distorsionado entonces nos tocaría buscar el porque se encuentra de esta manera. Es cuestionarnos las historias que nos contamos a nosotros mismos y que funcionan como justificaciones para hablar como lo hacemos. Si no nos comprometes a ser conscientes de nuestra habla corremos el inminente riesgo de retorcer la verdad (de formas claras o sutiles) para que esta se acomode siempre a nuestros intereses, en otras palabras a nuestro ego.

Y en este sentido el budismo menciona que existen “8 Vientos Mundanos” que nos llevan a distorsionar la verdad, y que son la manifestación sutil de nuestro ego. No solo distorsionan la verdad en el habla sino en muchos otros aspecto de nuestra vida diaria. Estos son:

  • La idea de ganancia (de dinero y posesiones) en contra de una pérdida.
  • El aprecio o aceptación en lugar de la culpa.
  • El placer en lugar de displacer.
  • La fama o éxito en contra de pérdida de fama o estatus.
Todos estos forman parte de la naturaleza humana, el problema es cuando nos orientamos hacía cualquiera de los dos extremos. El budismo propone un camino medio que nos permita visualizar con perspectiva ambos extremos.
Moksananda en su blog nos deja con un fragmento del Dutiyalokadhamma Sutta en donde se hace referencia a la expresión de los “8 Vientos Mundanos” en la práctica espiritual. Se los comparto.
 
“El ser ordinario no informado experimenta los ocho vientos mundanos. También el discípulo informado.Entonces ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál es la diferencia de esfuerzo? ¿Cuál es la diferencia entre el ser informado y el ser no informado?

Cuando el ser ordinario no informado obtiene ganancia, él no la considera así:  “He obtenido esta ganancia. Ésta es impermanente y de naturaleza transitoria”.  No comprende esto de acuerdo con la realidad. Cuando obtiene pérdida … cuando obtiene fama … cuando obtiene fracaso … cuando obtiene crítica … cuando obtiene elogio … cuando obtiene felicidad … cuando obtiene dolor, él no considera todo esto así. No comprende esto de acuerdo con la realidad.

La ganancia se apodera de su mente, la pérdida se apodera de su mente. La fama se apodera de su mente, el fracaso se apodera de su mente. La crítica se apodera de su mente, el elogio se apodera de su mente. La felicidad se apodera de su mente, el dolor se apodera de su mente. Él se deleita con la ganancia obtenida, se contraría con la pérdida obtenida. Se deleita con la fama obtenida, se contraría con el fracaso obtenido. Se contraría con la crítica obtenida, se deleita con el elogio obtenido. Se deleita con la felicidad obtenida, se contraría con el dolor obtenido. Él así, deleitándose y contrariándose, no se libera del sufrimiento.

Cuando el discípulo instruido obtiene ganancia, él  lo considera así: “He obtenido ganancia. Ésta es impermanente, y de naturaleza transitoria.” Comprende esto de acuerdo con la realidad. Cuando obtiene pérdida … cuando obtiene fama … cuando obtiene fracaso … cuando obtiene crítica … cuando obtiene elogio … cuando obtiene felicidad … cuando obtiene dolor, él lo considera así : “He obtenido este sufrimiento. Éste es impermanente de naturaleza transitoria”. Comprende esto de acuerdo con la realidad.

Así, no deleitándose y no contrariándose, se libera del sufrimiento. Ésta es la diferencia, ésta es la diferencia de esfuerzo, ésta es la diferencia entre el ser informado y el ser no informado”

5. Me abstengo de intoxicar la mente (enunciación negativa) y me comprometo a cultivar el estado de atención consciente y percatamiento (enunciación positiva)

Para algunos budistas la idea de intoxicar la mente se refiere solo al hecho de evitar el consumo de sustancias que limiten la claridad de la mente como el alcohol, las drogas o el tabaco. Para otra parte del budismo se refiere también a limitar o evitar el consumo de todo aquello que pueda nublar la claridad de la mente y que por lo tanto funja como intoxicante. Pensemos en un programa de televisión, alguna revista o libro, alguna persona o grupo de personas, etc. Ambas son importantes, yo no les puedo decir cual es mejor que la otra. Al final en mi punto de vista ambas buscan el objetivo primordial del precepto: mantener la claridad mental.

Ahora quiero expresar mi opinión sobre este precepto y que no se si necesariamente vaya acorde con el precepto budista en sí mismo pero si considero tiene relación. Pienso en que muchas personas generan adicción hacía cualquier cosa por factores internos y que si estos no son atendidos difícilmente lograran separarse de esta; por mucho que ellos quieran. Obviamente la adicción funciona como un salvavidas en el inmenso mar agreste de la vida. Entonces si se les despoja de este, seguramente sufrirán y experimentaran una serie de consecuencias mentales y físicas que en algunos casos como en las personas en que el grado de adicción ha dañado tanto su cuerpo que es este el que no soporta más pueden derivar en la muerte. La idea es no solo sugerir limitar los intoxicantes mentales sino tratar las bases que derivaron en su adquisición (que por cierto el budismo si hace a través de una práctica activa, consciente y diligente).  Por supuesto esto lo pienso en el caso de sustancias o deseos desmesurados que limiten la claridad mental y de los cuales la persona dependa de tal manera que su vida física o mental corra riesgo inminente; pero en el caso de los intoxicantes más sutiles y de los cuales la vida no viene en juego como un programa de tv, una revista, una persona (si, el dejar a una persona puede ser duro pero jamás te matará; si esto sucede no es la persona la que lo hizo sino el apego y deseo desmesurado hacía ella), etc;  por supuesto que con una mayor facilidad pueden ser dejados. Con sus consecuencias, retos y grado de sufrimiento pero al final si lo hacemos conscientemente sabremos darle la justa medida a esto. Entonces esto se resume en ser conscientes.

Regresando al precepto, nos dice también que debemos generar un estado de atención consciente y percatamiento. Que en resumen podriamos decir es vivir con un “estado de memoria, de no distracción, de concentración, de continuidad y constancia en los propósitos y de individualidad en el continuo desarrollo“. Suena fácil teórica y conceptualmente pero seguro no es así. Profundizare en ellos al llegar a la octava rama del Noble Sendero Óctuple.

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Hasta aquí llega la presentación de los 5 preceptos básicos que propone el budismo para llevar una vida más feliz y libre del sufrimiento. Por supuesto que no son solo para budistas, todos pueden llevarlos a cabo. Al final decirse budista no es otra cosa que decirse alguien que busca liberarse del sufrimiento, ser más feliz y por último aspirar a despertar a la vida. Y creo que muchos buscamos eso, nos asumamos o no budistas.

Estos no son los únicos 5 preceptos, existen más modelos de preceptos, con una mayor cantidad de los mismos pero que siempre incluyen estos 5 básicos; pero que profundizan en ellos en aspectos más sutiles.  Está el modelo de los 10 preceptos, el modelo de los 154 preceptos que reciben los monjes en ordenación y que dedican su vida entera al alcance del Nirvana o de la Iluminación y el modelo de 165 preceptos del Bodhisattva que son todos aquellos que se entregan al logro de la Iluminación por el beneficio de todos los seres.

DIEZ PRECEPTOS BUDISTAS

En Pali

Panatipata Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Adinnadana Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Kamesu Micchachara Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Musavada Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Pharusavacha Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Samphappala Pavacha Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Pisunavacha Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Abhijja Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Byapada Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Micha-dasana Veramani Sikkhapadam Samadiyami

En español

Con acciones bondadosas purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de matar a seres vivos.

Con generosidad sin limite purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tomar aquello que no me pertenece.

Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de una conducta sexual incorrecta.

Con comunicación veraz purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de mentir.

Con palabras amables y agradables purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar con rudeza.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar de banalidades.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de difamar.

Al abandonar la avaricia por la tranquilidad purifico mi mente. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de la codicia.

Al cambiar el odio por la compasión purifico mi mente. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de odiar.

Al transformar la ignorancia en sabiduría purifico mi mente. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tener ideas erróneas.

 
CINCO PRECEPTOS 

En Pali

Panatipata Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Adinnadana Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Kamesu Micchachara Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Musavada Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Surameraya Majja Pamadatthana Veramani Sikkhapadam Samadiyami Sadhu Sadhu Sadhu

En español

Con acciones de amor y bondad purifico mi cuerpo

Con generosidad sin límite purifico mi cuerpo

Con comunicación veraz purifico mi habla

Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo

Con conciencia clara y lúcida purifico mi mente

Ser México

En México en estos momentos estamos viviendo un verdadero cambio, y mas allá de ser “político” es un cambio en la percepción y acción de los mexicanos, o por lo menos de la parte que parece estar genuinamente interesada en llevar al lugar que se merece este hermoso país.

Muchos otros países ya han pasado por tiempos difíciles, pero ha sido en estos cuando han sabido aprender y redireccionar su coraje e insatisfacción hacía cambios constructivos y necesarios.

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MAHATMA GANDHI

India

“Debemos ser el cambio que queremos ver”

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”

“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible”

“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga”

“Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”

“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”

“En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”

“Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad”

ERNESTO “CHE” GUEVARA

Cuba

File:CheHigh.jpg

“Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia”

“El conocimiento nos hace responsables”

NELSON MANDELA

Sudáfrica

“Después de escalar una gran colina, uno se encuentra sólo con que hay muchas más colinas que escalar”

“Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”

“Nunca, nunca y nunca otra vez, debería ocurrir que esta tierra hermosa experimente la opresión de una persona por otra”

“Una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable”

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Hoy quiero dedicar especialmente este post a todos aquellos que como yo amamos a México. Y recuerden TODOS SOMOS MÉXICO, LLEVEMOSLO AL LUGAR QUE MERECE. HAGAMOSLO POR TI, POR MI, POR TODOS; PARA EL AQUI Y EL AHORA PERO TAMBIEN PARA EL FUTURO. UN PAÍS TAN GRANDE MERECE GENTE QUE SE COMPORTE A LA ALTURA.

Gracias, porque el día de hoy se despertó una parte en mí y en muchos mexicanos que parecía estar dormida. Y he de reconocer que incluso con algo de tristeza, me llena de dicha estar vivo para poder ver esto.

Que todos los mexicanos estén bien y sean felices.
Que todos los seres estén bien y sean felices.