Como convertir tus propósitos en realidad

Una escena:

“Nos encontramos reunidos con toda nuestra familia y amigos el 31 de Diciembre de X año a las 11:55 de la noche. Ya tenemos las uvas listas, la sidra lista, las copas listas, todo listo. Inicia el conteo regresivo 10…9…8…7…6…5…4…3…2…1… Feliz Año Nuevo!!! Todo es júbilo y felicidad. Y entonces, solo entonces al ver esas 12 uvas es que pensamos: “chin, otra vez no tengo mis propósitos para este año” o en el mejor de los casos “claro, pediré lo mismo que siempre pido: bajar de peso, tener salud, ganar más dinero, conseguir pareja y un mejor trabajo; con eso la hago”. Fin de la historia

Si somos sinceros esto es algo que a michos nos ha sucedido más de una vez. Ya sea que lleguemos sin nada pensado o que siempre pidamos lo mismo, lo cual demuestra que nuestras estrategias para lograrlo en años anteriores han fracasado y por ello insistimos este año. Por otro lado hay quienes cree tener muy claros sus propósitos, llevan su listita pero no han pensado realmente que hacer para lograrlos. Los pocos son los que si se han dado a esta tarea y tienen claro que hacer y cómo hacerlo.

Es por ello que este año he pensado y decidido realizar una contribución estratégica que les ayude a lograr sus propósitos de año nuevo, o por lo menos los acerque más a lograrlos. Y para ello es importante tener bien claro tres conceptos básicos: propósito, objetivo y meta.

Un propósito se refiere a la razón de hacer algo. Este puede no ser tan exacto y claro; pero si es muy importante que todo tenga un propósito, de lo contrario se puede desistir muy rápido en la búsqueda del logro de cualquier cosa. Es la razón misma y profunda que nos mueve a hacer algo.

Un objetivo debe de ser claro y verificable. Debe estar regido por condiciones de tiempo y espacio. El objetivo es aquello que buscas lograr o a lo que quieres llegar. Recuerden que un buen objetivo es específico, medible, realizable, realista y limitado en tiempo.

Específicos, se refiere que sean claros sobre el donde, cómo, cuándo y que va a cambiar si llegará a cumplirse. Por medibles se entiende que sea posible cuantificar sus beneficios y sus fines, es decir, que estos sean tangibles. Realizables es que estos sean fiables o posibles de lograr. Para esto hay que realizar un sincero análisis de los recursos y capacidades con que se cuenta para hacerlo. Realistas es que sea posible ver reflejado en la vida cotidiana el objetivo mismo; es decir, que no sea algo que sabemos que es muy difícil de lograr incluso con demasiado esfuerzo. Y por último se dice que deben estar limitados en tiempo, es decir, se debe establecer un periodo claro e inamovible para cumplirse.

La meta se refiere a los pasos que deben darse para alcanzar el objetivo deseado. Pueden ser varias, lo importante es que todas estén relacionadas y que de igual forma tengan un tiempo y espacio para cumplirse. Si no se encuentran relacionadas, el alcance del objetivo se ve limitado; y si no tienen un tiempo y espacio para hacerse es probable que nunca se logren. Son de inmediato (o casi inmediato) alcance, y es recomendable que sean pequeñas y a diferencia de los objetivos no suelen ser tan específicos pero siempre están orientados al logró del objetivo.

Entonces podemos ver que propósito, objetivo y meta se articulan entre sí para lograr el éxito. El éxito a diferencia de lo que muchos creen no depende de la “buena suerte” o la fortuna; sino de la conjunción de las circunstancias ideales para que “eso” que queremos se presente, punto. Y todos podemos lograr que esas condiciones se den, claro siempre y cuando:

1. Tengamos bien claro lo que queremos,

2. sepamos como lo lograremos (evaluando habilidades, capacidades, recursos y también obstáculos)

3. lo pongamos en marcha,

4. evaluemos el avance,

5. corrijamos los errores propios que limitan este avance (si es que existen),

6. lo pongamos de nuevo a prueba y

7. en caso de ser necesario se repita todo desde el paso que sea necesario realizarlo.

Recuerden que todo en esta vida cambia, así que si sus planes también lo hacen, no hay problema: lo importante será también cambiar las estrategias para lograrlos. Cambiar no es malo, es parte de crecer. Si un propósito que tenias ya no te sirve, deséchalo y busca otro. No te quedes estacionado.

Dicho todo lo anterior y hoy que llevamos pocos días de iniciado un nuevo año, los invito a realizar una tarea seguramente más compleja y pensada que la realizada con las12 uvas el 31 de Diciembre; pero también mucho más congruente y realista: reevaluar tus propósitos en base a los objetivos, habilidades, capacidades, recursos, obstáculos y piensa en las metas que necesitas lograr para alcanzar tu objetivo. Busca que estas vayan a un mismo sentido y con ello incrementas la posibilidad de lograr realmente tus propósitos para el 2012, y además seguro tendrán muchas ganancias “secundarias” en el trayecto.

Yo pienso que no hay propósitos inalcanzables (bueno, la mayoría) sino planeaciones mal realizadas. Deseo que todos sus propósitos se cumplan amigos. Y por cierto, no necesitan ser 12 deseos, evalúa los que realmente necesitas; no te sientas presionado o presionada por el número de uvas jejeje

Sean felices.

Les dejo unas imágenes para reírnos un poco.

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