We are awakening

We are awakening to the calling of the mystic. Awakening in the flowering of the heart. Everybody here melting into presence, overflowing effervescence rising in love. om shanti satchidananda om shanti om We are awakening to a long forgotten memory. Dawn is breaking waves are coming in. Everybody here standing in wonder beneath the rain and the thunder rising in love   om shanti satchidananda om shanti om We are awakening to this perfect imperfection. Celebrating in the oneness of it all. Everybody here, part of each other, sister and brother rising in love. Sat – verdad Chid – conciencia Ananda – bendición Miten with Deva Premal - Soul in Wonder - 2007

Meditar es un estilo de vida

La meditación comienza siempre con el aprendizaje de una serie de posturas, ejercicios de respiración y la ejecución de mudras y mantras. Pero al paso del tiempo y con la práctica asidua, sus beneficios comienzan a observarse más alla de cuando estamos “sentados”.  En otras palabras, mientras más meditemos, nuestra mente y sus capacidades se expanden volviendonos más conscientes y atentos a todos los aspectos que nos rodean. 

La meditación puede comenzar a acompañarnos mientras trabajamos como un estado de humor. Tambien puede acompañarnos mientras jugamos, cuando nos sentimos capaces de disfrutar mucho más, de reír mucho más.   Meditar entonces se convierte entonces en un estado mental y en un proceso de atención y concentración. Es aquí donde podemos aprender a llevar la práctica meditativa a todo lo que hagamos; de cualquier forma siempre nos encontramos en un estado mental, porque no pensar y darnos la oportunidad de alejarnos de los estados mentales casi automáticos en los que generalmente estamos y cambiarlos por otros con los cuales cambie nuestro estado de emocional y mental contribuyendo a tener una mejor perspectiva de la vida.

Una forma de comenzar a llevar la meditación más alla de las sesiones “sentados” es la de escribir. Podemos convertir el hecho de escribir en algo libre, sin pensar tanto; dejando que la pluma fluya sobre el papel. Podemos escribir como nos sentimos mientras meditabamos, incluso podemos comenzar a escribir sobre los momentos que sintamos esa misma sensación que tenemos al meditar pero que sean durante las actividades cotidianas. Mientras más observemos estos momentos, mayor será la conexión de nuestra meditación con la vida diaria. 

Convierte el  lavado de platos, el comer, el bañarte, el caminar, el leer, el cocinar, todo; en una práctica meditativa y notaras como la vida cambia y parece tener un sabor muy diferente. Notarás como incluso aquellas actividades tan cotidianas tienen una brillantez ue talvez antes no tenían y te sentirás más pleno.

Te invito a tomar la energía que utilizas durante tu meditación sentado y expandirla a todo lo que haces y sobre todo a la manera en que te relacionas con los demás; te aseguro que tu vida cambiará. La meditación sentados es buena, pero si la volvemos un estilo de vida es todavía mejor.

Sean felices.

Impermanencia

Por alegre que sea su color
la flor desaparece.
¿Qué hay en este mundo
que podría durar eternamente?
Yendo más allá del hoy
El límite del mundo aparente.
Yo no veré más sueños que pasan flotando
Y no me dejaré engañar más por ellos.

La Flor de Loto

La Flor de Loto nace siempre en lugares pantanosos y fangosos y a pesar de ello emerge estilizada, impecable, bella, radiante, pura y sobre todo perfecta. Sus pétalos se encuentran contiguos entre sí, ordenados en varios niveles de tal forma que los pétalos superiores cubren los espacios intermedios de los que están inmediatamente por debajo.

Dentro de la cosmología budista la flor de loto tiene una enorme relevancia. Ya que esta hermosa flor nace en el barro y el agua, se asocia con la aspiración y el potencial del ser humano. Representa simbólicamente la pureza que surge –o puede surgir-  de entre la inmundicia, en otras palabras, es un recordatorio de que lo mejor del ser humano puede elevarse por encima de la inmundicia hacia planos sublimes.  También es comparada con el corazón, y simboliza que todo lo creado lleva en su ser más interno, algo comparable a la flor de loto, desarrollándose. El  loto simboliza la pureza de cuerpo y mente que crece sobre el barro de la tentación y el deseo. Es por esta razón que la figura del Buda Gautama y de otros muchos Bodhisattvas, se representan sobre una flor de loto, sentados en un trono pináculo de la perfección.  De hecho, existen escritos budistas que mencionan que Sidddharta Gautama al nacer ya era capaz de caminar y que en cada lugar en donde el posaba sus pies, crecían flores de loto.

Entonces piensen que todos podemos ser como una flor de loto, que en cada uno de nosotros está el potencial de surgir con lo mejor que tenemos y mostrarlo al mundo. En cada uno de nosotros esta la capacidad de desarrollarnos como seres corporales, mentales y espirituales; y con ello elevar nuestra existencia por encima de la inmundicia que parezca rodearnos. Creamos que nosotros podemos surgir o resurgir independientemente de que nuestro alrededor no sea “perfecto” o “el mejor” y debemos dar lo mejor de nosotros mismos. Si nos encontramos pasando por un mal momento, debemos observar que de este surgiremos renovados y con más elementos para enfrentar la vida.

Así que hoy los invito a inspirarse en la flor de loto para ser mejores cada día. Por favor, sean felices.